Uno más en la familia

Miércoles, 24 Enero, 2007

Mi jovencóimo primo Dami aferrado pertinzamente a mi dedo îdice.Bueno, ahora sí que sí. Se me acabó el rollo ése de ser el único nieto y/o primo-hermano varón de la familia. Niet. Ya no, nunca más :-D

Desde hace aproximadamente unas 24 horas (jurídicamente es entonces cuando adquiere personalidad el interfecto ;-) ) cuenta la Famiglia con un nuevo miembro, mi primo Dami (el futuro don Damián Gómez Bermejo). Acabo de llegar del hospital de conocerlo, y estoy así, como con un tembleque. Es la cosita más pequeña, preciosa e indefensa que he visto. Con 4 kg. y pico, unas manitas enanas que aferran con fuerza los dedos de quién ose acercárselos, y unos ojos constantemente abiertos, como tratando de observarlo todo, de aprenderlo todo. Con la infinita curiosidad de quién nada conoce y lo tiene todo por aprender y vivir. Ha sido una sensación bastante intensa.

Tiene una buena narizota (rasgo familiar inequívoco) y la barbilla partida típica de los varones Gómez (no te preocupes Bea, verás cómo sí que tiene algo tuyo ;-) ). Y pese a que cuando él tenga 15 años yo ya andaré por los 38 o así -temblor-, aún así me las apañaré para malcriarlo, y tratar de enseñarle a amar Los Beatles, Alatriste, la literatura, el cine, Metallica y la Historia. No necesariamente por ese orden, ni solamente eso, pero es un buen comienzo.

De esta manera confusa y desordenada quiero darte la bienvenida, primillo. Aquí llegan los refuerzos, se van a enterar tus primas, macho. Por fin ha llegado la hora de la venganza…

P.D. Podéis ver un par de fotos de él aquí y acá.


Pachelbel rockero & Skatman

Domingo, 21 Enero, 2007

Musicales venimos hoy, y como todavía no habíamos hablado de música, pues vamos a comenzar con un buen par de vídeos que sin duda no os dejarán indiferentes.

Comenzando por el asiático Jerry C., que se ha hecho famoso por versionar el clásico Canon de Pachelbel de una forma muy particular. No sé a vosotros, pero a mí me encanta :-D (en otro momento hablaremos sobre la guitarra eléctrica y mis creencias de que le habla directamente al alma, desgarrándola, jeje).

 Y seguimos por el coleguita Eric Gomley, que estaba de fiesta en casa, debió fliparse al recordar aquél mítico I´m the Skatman (aquí lo conocimos más o menos en la época en la que la Coca-Cola Company trató de vendernos la Cherry-Coke, diciéndonos que no hiciéramos el indio, que hiciéramos el Cherokee… ¿recordáis?), y esto fue lo que le salió del cuerpo al chiquillo. Casi nada ;-)


La Casa de la Contratación

Sábado, 20 Enero, 2007

Sevilla, Puerto de Indias.Sevilla, 20 de enero de 1503.

Nos encontramos en unas dependencias de las Reales Atarazanas, junto al río. Desde la ventana se domina la vista del Arenal: galeones anclados a la espera de cargar mercaderías para las Indias, galeras reclutando a la soldadesca o recogiendo galeotes de la Cárcel Real, las naves siendo calafateadas… una incesante actividad que rejuvenece los viejos costillares de la urbe hispalense. Un engolado funcionario vestido de negro garrapateaba con una pluma sobre un libro, sentado a un robusto escritorio de madera, y hablaba dirigiéndose a un comerciante que se hallaba en pie. 

- Todo parece en regla para vuestro viaje. Los pertrechos, bastimentos y mercancías han sido embarcados; las naves inspeccionadas y revisadas minuciosamente; el Piloto Mayor ha instruido a vuestros oficiales de navegación; y todo ha sido debidamente registrado. Tiene vuestra merced permiso real para partir, y hacedlo con celeridad, en La Española se requieren con urgencia vuestros bastimentos para terminar de levantar la colonia, esos malditos indios caribes no hacen más que dar problemas… 

Hace hoy exactamente 504 años se establece por decreto real en Sevilla la Casa de la Contratación de Indias (conocida oficialmente como Casa y Audiencia de Indias), creada para fomentar y regular el comercio y la navegación con el Nuevo Mundo. Su creación y la imposición de una política comercial monopolística con las Indias convirtieron de facto a Sevilla en el Puerto de Indias, uno de los dos extremos del único puente entre dos Mundos. Al amparo de esta privilegiada situación la ciudad creció en importancia hasta convertirse en una de las principales ciudades europeas en los siglos XVI y XVII, y la capital económica del mayor Imperio que vieron los siglos. A través del Puerto de Indias -y bajo la atenta mirada de la Casa de la Contratación- se aprovisionaba a las jóvenes -más tarde prósperas- colonias indianas, se viajaba al otro lado del orbe (“pasar a Indias”, se decía), se intercambiaba todo tipo de mercaderías y llegaba el río de plata y oro que era la sangre en las venas del Imperio (a través de la famosa Flota de Indias).

Galeón de la Flota de Indias.
La Casa de la Contratación se trasladó con el tiempo de las Reales Atarazanas a sus dependencias en los Reales Alcázares (cerca del futuro Archivo de Indias, donde a partir del siglo XVIII se archivaría toda la documentacion americana). Llegó a alcanzar una complejísima estructura organizatoria, y cumplía con numerosísimas funciones: Llevaba registros de prácticamente todo; se encargaba de la emisión y recepción de todo el tráfico comercial europeo con las Indias españolas; ejercía funciones tributarias y de fiscalización; controlaba la emigración; mediaba entre mercaderes y navegantes; instruía a nuevos pilotos y cosmógrafos; trazaba mapas y cartas de navegación (famosos Pilotos Mayores fueron Américo Vespucio, Juan de Solís y Sebastián Caboto); tenía jurisdicción sobre determinados asuntos e impartía justicia (llegó a tener su propia cárcel y capilla) y realizaba la crónica de la historia de la América española.


Historias de la Historia

Miércoles, 17 Enero, 2007

El lento pero inexorable devenir del tiempo. Sirvan estas líneas a vuestras mercedes de bienvenida a esta pequeña estancia, donde entre anaqueles repletos de vetustos y polvorientos libracos la Historia reposa olvidada. ¿Reposa? ¿Olvidada? O quizás no; quizás sencillamente sea cuestión de desempolvarla, y demostrar la validez de aquellos viejos principios de que “Somos lo que somos porque fuimos lo que fuimos” o que “El pueblo que olvida su Historia se ve obligado a repetirla”.

Quizás el problema resida en nuestra forma de contemplarla: en un mundo tan terrible e implacablemente pragmático como el actual donde todo se mueve a un ritmo tan endiablado (el “O te mueves o caducas” junto al “Comes o te comen”), las Humanidades en general y la Historia en particular adquieren un velo de falta de praxis, de disciplinas cuasi-muertas, meramente contemplativas. Así hemos sido educados por esta sociedad eminentemente audiovisual, y así es como vemos la Historia: estática, gris, inconexa con nuestro mundo del día a día, en una palabra, prescindible. 

El aguador de Sevilla.Pero hete aquí que no todo está perdido. Digamos, por un suponer, que te encuentras en una de aquellas excursiones a un museo de arte con el colegio, contemplando con languidez y gesto aburrido un cuadro de Velázquez, pongamos El aguador de Sevilla. Y no sabes cómo, se hace la luz, surge una pregunta casi risible, pero que es la chispa que prende el reguero de pólvora: “¿De verdad se dedicaban a vender agua por la calle?”, a la que sigue: “¿Es que no había en las casas?” y ”¿Cómo vivía esta gente?”… Y es así, como a través de la “Historia costumbrista”, un día te das cuenta de que no todo es tan diferente. Que aquella gente sobre la que lees, te hablan, o contemplas inmortalizada a través del arte o del cine vivió, sintió, pensó, se expresó, mató y murió exactamente como lo hacemos hoy día. Ese día te das cuenta de que las “épocas” o “edades” no son sino capítulos de una misma narración, de una misma historia (el término no es casual), y que contemplando el conjunto -como el que sube a la montaña para contemplar el valle- con más perspectiva compruebas que todo está relacionado, que todo tiene sentido.

Es por ello que cuando leo un libro histórico (ya sea académico o novelado), paseo por los cascos antiguos de ciudades centenarias -o milenarias, pardiez, que de eso no andamos escasos, aunque no lo advirtamos con toda la frecuencia que debiéramos-, veo cine histórico o contemplo cuadros de arte clásico no veo el medio, sino que logro que me rodee el mundo que describe, y no es difícil -a poco que uno le ponga intención- llegar a escuchar el repiqueteo de los cascos de un caballo, el gualdrapear de la lona del navío al viento, la algarabía de los vendedores del mercado, o el tintineo de dos espadas desnudas tras el siguiente recoveco del callejón.

Trataré, en la medida de lo que mis pobres artes me lo permitan, de haceros partícipes de este sentimiento, siempre y cuando gustéis de acompañarme siguiendo los pasos de la Historia. Siempre viva y en continuo devenir, pues amigos, la Historia se escribe cada día.


H.P. Lovecraft & Los Mitos de Cthulhu

Sábado, 13 Enero, 2007

Howard Phillips Lovecraft.“A mi parecer, no hay nada más misericordioso en el mundo que la incapacidad del cerebro humano de correlacionar todos sus contenidos. Vivimos en una plácida isla de ignorancia en medio de mares negros e infinitos, pero no fue concebido que debiéramos llegar muy lejos. Hasta el momento las ciencias, cada una orientada en su propia dirección, nos han causado poco daño; pero algún día, la reconstrucción de conocimientos dispersos nos dará a conocer tan terribles panorámicas de la realidad, y lo terrorífico del lugar que ocupamos en ella, que sólo podremos enloquecer como consecuencia de tal revelación, o huir de la mortífera luz hacia la paz y seguridad de una nueva era de tinieblas.” - H.P. LovecraftLa Llamada de Cthulhu.

Con estas inquietantes palabras comienza el relato La Llamada de Cthulhu, obra del escritor estadounidense Howard Phillips Lovecraft (1890-1937), resumiendo de forma concisa la filosofía de su ciclo de relatos al que el tiempo -y sus discípulos- daría el nombre de Los Mitos de Cthulhu. Relativamente desconocido maestro del género de la literatura de terror, Lovecraft dedicó gran parte de sus creaciones literarias a la elaboración de una imbricada trama de relatos cuyo único nexo común es una mitología de horror basada en la existencia de universos paralelos y seres provenientes de ellos que existieron “antes del tiempo” y cuyo contacto con la raza humana conlleva terribles consecuencias.

El Gran Cthulhu.Cthulhu es el más popular entre estos seres, ya que es una figura recurrente de esta mitología. El paso del tiempo lo ha entronizado como emblema de la literatura lovecraftiana, e incluso ha devenido en icono cultural. Tal afición despierta la obra de Lovecraft entre sus círculos de seguidores que ésta ha derivado en la aparición de diversos productos de consumo, como películas (The Call of Cthulhu), juegos de mesa (Arkham Horror, Juego de cartas coleccionables), juegos de rol (La Llamada de Cthulhu), juegos de PC y videojuegos (la saga Alone in the Dark, The Shadow of the Comet, Prisoner of Ice, Dark Corners of the Earth, Sherlock Holmes – The Awakened, etc…), canciones (The Call of Ktulu, de Metallica), tiras cómicas (El Joven Lovecraft, The Unspeakable Vault of Doom) y hasta peluches. Vivir para ver.

Personalmente recomiendo de forma encarecida su lectura -pese a lo atípico de la propuesta-, al menos de dos o tres relatos para degustar el peculiar estilo lovecraftiano: A través del uso de vocabulario arcaico y extraños adjetivos realiza descripciones que logran que poco a poco vaya calando en el lector una creciente sensación de inquietud, de incomodidad, que frecuentemente acaba eclosionando en auténtico horror. Nada de la casquería o sobresaltos sencillos a los que estamos acostumbrados actualmente, sino genuino terror, del que aún permanece su ácido-amargo regusto al rato de abandonar la lectura.

Así que para ello os ofrezco la oportunidad de leer alguno de estos relatos: Recomendaría comenzar con La Llamada de Cthulhu, para continuar con La Sombra sobre Innsmouth o El Caso de Charles Dexter Ward. En cualquier caso, dado que a priori no hay un especial ligamen entre ellos (más allá del panteón mitológico, algún personaje y la ficticia región de Arkham, Dunwich e Innsmouth en Nueva Inglaterra), puede seguirse el orden de lectura que se prefiera. También podéis leer El Horror de Dunwich, La declaración de Randolph Carter, El modelo de Pickman o El color surgido del espacio.

Y recordad que: “Ph´nglui mglw´nafh Cthulhu R´lyeh wgah-nagl fhtagn”. Sí, claaaaaro ;-)


Un Día de Furia

Miércoles, 10 Enero, 2007

Say hello to my little friend!

Odiar no es políticamente correcto. Adorar suena a cursilería de brocha gorda. Pero es que hay días que sencillamente la corrección política te da un poco igual -o bastante- y el qué dirán te trae muy al fresco. Así que yo odio. Y adoro.

Odio la presión de los exámenes. Odio a los profesores a los que les da igual si enseñan o no, y a los que te dejan tirado sin venir a clase y luego quieren recuperarla. Odio la propia falta de voluntad (saber lo que tienes que hacer y aún así no hacerlo). Odio a la gente utilitarista. Odio la falta de educación y la de respeto. Odio la hipocresía y la ausencia del civismo más básico. Odio a la gente que es capaz de maltratar lo más mínimo a un perro. Odio a las mujeres que juegan con los hombres, y a los hombres que abusan de las mujeres. Odio la incapacidad de discutir sobre un tema sin descalificar al interlocutor. Odio la cerrazón mental. Odio ser tan casero. Odio la política. Odio la puñalada por la espalda y rehuir el decir las cosas a la cara pero bien dichas. Odio al que teniendo medios y educación para adquirirla, rehuye la cultura. Odio a quién te ayuda sólo porque espera algo a cambio. Odio a quién trata de imponer su opinión sin respetar que los demás puedan tener una propia y diferente a la suya. Odio a la gente que es incapaz de ser feliz sin alimentarse de la infelicidad de los demás.

Pero también adoro. Adoro la auténtica amistad, la de aquella persona con la que sabes que puedes contar para lo que sea, porque ella sabe que puede contar contigo para lo que haga falta; o la de quién sabes que pase el tiempo que pase sin veros, cuando os encontréis será como si éste no hubiera pasado. Adoro a mis padres y mi hermana. Adoro una sonrisa sincera mientras te miran a los ojos. Adoro hacer el bien sin mirar a quién. Adoro a los profesores que aman su materia y su trabajo. Adoro la sensación del trabajo bien hecho. Adoro leer un buen libro teniendo todo el tiempo del mundo para ello. Adoro estar en la cama con edredones de más y oyendo llover fuera. Adoro el calor humano de esa persona especial bien cerquita, y adoro los abrazos largos y sentidos. Adoro esa sensación de calorcillo en las orejas, cuando sabes que están coloradas. Adoro la mirada leal y fiel de un perro. Adoro a Los Beatles y la buena música. Adoro el cine, y las películas bélicas. Adoro la Historia. Adoro tratar a la gente con educación y respeto y que me traten igual. Adoro a las mujeres cariñosas, y a las personas vitales. Adoro querer y saberme querido.

Pero ante todo odio no sentirme bien conmigo mismo. Y sobre todo adoro sentirme bien conmigo mismo, y así poder querer ser mejor persona con la gente que me rodea.


Recordando “El Informal”

Miércoles, 10 Enero, 2007

¿Quién no recuerda El Informal? Aquellos “jashondísimos” sketchs que nos alegraban el día a la hora de la cena, que eran el comentario entre los colegas al día siguiente y que fueron configurando un argot “informalero” que aún hoy pervive. Concedámonos un momento de nostalgia al ver este recopilatorio, que espero os arranque una sonrisa cómplice y alguna que otra carcajada.

Con los dedos de las manos y los dedos de los pies... xD ]

 

Además hoy completamos la entrega con unas cuantas y útiles definiciones, que podréis consultar desplegando la barra inferior:

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