La vida sin nosotros

Viernes, 25 Abril, 2008

Megalópolis post-humana.Los que me conocéis sabéis que soy muy dado (sobre todo de un tiempo a esta parte) a las historias apocalípticas, aquellas en las que, por una u otra razón, la civilización y/o la especie humana acaba llegando a su fin. Y no es sino por esta razón que me gustan las -buenas- películas de zombis, las de -plausibles- Días del Juicio Final, los oscuros y pesimistas relatos de H.P. Lovecraft, obras como Soy Leyenda de Richard Matheson (que tuve la casi milagrosa suerte de descubrir y leer antes de que se supiera del rodaje de la homónima película con Will Smith) y elementos parecidos.

Robert Neville en compañá de su fiel y perruno compañero.El muy humano temor y curiosidad sobre la muerte colectivizado a nivel de especie o civilización: ¿Qué ocurrirá con el mundo cuando me haya ido? ¿Qué ocurrirá cuando NOS hayamos ido? A lo largo de la Historia han caído y surgido civilizaciones, pueblos y culturas constantemente, por lo que la pregunta parece, a priori, escasamente relevante. Pero hay una gran diferencia entre el mundo actual y el mundo anterior a mediados del siglo XX: Y es que anteriormente, dados los obstáculos en materia de transporte y tranmisión y divulgación de la información, y las menores interrelaciones entre civilizaciones, pueblos y naciones, era difícil hablar de LA civilización humana, sino de MUCHAS civilizaciones humanas. Sin embargo en el globalizado mundo de la Sociedad de la Información, donde una pequeña crisis en el mercado hipotecario de cualquier economía de tamaño medio puede tener importantes repercusiones en el resto del mundo, donde la información fluye, nos interconecta y nos hace dependientes unos de otros, en este moderno mundo de progreso y constante evolución… se halla nuestra mayor debilidad.

Las maravillas de la ingenierá moderna resistirán el paso del tiempo como las Maravillas del Mundo Antiguo.Resulta paradójico que en pleno cénit tecnológico, social y humano de nuestra especie, en nuestro momento de mayor esplendor, nos hallemos en nuestro momento más vulnerable. Terribles epidemias como la Peste medieval que hicieron estragos en un mundo agrandado y aislado por los precarios medios de transporte arrasarían transformadas en apocalípticas pandemias en el actual contexto de nuestro enpequeñecido e interconectado planeta, a pesar de nuestra superior ciencia biomédica. Crisis energéticas, superpoblación, la Teoría del Miedo, la proliferación nuclear, la inexorable contaminación de nuestro Medio Ambiente, el riesgo de una Tercera (y definitiva, probablemente) Guerra Nuclear Mundial… Soy de los que piensan que, de una u otra manera, no nos queda mucho como especie; no al menos siguiendo el estilo de vida que conocemos y amamos (porque no nos engañemos, qué cómodo es vivir en la absoluta ignorancia de estas macrocuestiones).

Y pese a lo pesimista que pueda parecer la idea, no dejo de considerarlo un concepto fascinante, una mixtura de curiosidad malsana, lejana preocupación, auto-convencimiento del merecidísimo castigo y, supongo, algo de morbo. Todo muy propio de la naturaleza humana, por otra parte.

El mundo sin nosotros, de Alan Weisman.

Y en esta línea he de recomendaros (pese a los típicos anglocentrismos de este tipo de producciones) el magnífico documental La vida sin nosotros que recientemente ha emitido Canal de Historia, y que a buen seguro sabréis encontrar en alguna fuente, tan habituales en nuestra Sociedad de la Información. Documental que a su vez está basado en el libro El mundo sin nosotros, de Alan Weisman, que tras una prolongada investigación y consulta a múltiples expertos de otras tantas disciplinas ha dibujado un muy aproximado escenario de lo que sería de muchos de los elementos de nuestra civilización humana si de repente, chac, con un chasquear de dedos, todo ser humano desapareciera de la faz de la Tierra. Y es que no se trata de la historia de nuestra caída, no, sino de qué ocurriría con el mundo que dejamos atrás, qué testigos dejaríamos a una especie inteligente que nos sucediera.

¡CATACROC!Absolutamente recomendable para todos aquellos que alguna vez se han planteado qué hubiera pasado si por una vez el héroe (estadounidense, por supuesto) no hubiera llegado a tiempo para desviar al asteroide de su ruta de colisión con el Planeta Azul. O de desconectar la bomba. O de destruir el malvado Dispositivo del Juicio Final. O de detener el lanzamiento del misil nuclear. O de patear el culo de cada puñetero invasor extraterrestre. Esto es, qué hubiera pasado en la vida real. Os dejo con el trailer.

Welcome to Earth. Population = 0 ]


La Edad Media

Domingo, 13 Abril, 2008

Caballero medieval con armadura del siglo XIII.En algún lugar de Europa en algún momento a lo largo del siglo XIII.

Mientras los ruidos de la batalla se iban apagando, el retumbar de su propio pulso en las sienes ensordeció al caballero que, boqueando en busca de aire para el fogón de su fatigado y magullado cuerpo, subió la visera de su yelmo. Como por ensalmo, su campo de visión se agrandó, permitiéndole observar detenidamente el campo de batalla. Columnas de humo en la lejanía, probablemente de las incendiadas granjas y villas cercanas; oscuros nubarrones que empezaban a descargar una fina llovizna, embarrando el suelo (había perdido su caballo en algún momento de la refriega, por lo que ya le traía sin cuidado); piezas de armadura, flechas, armas y arreos de todo tipo por doquier, hechos pedazos; y decenas, cientos, quizá miles de cadáveres, esparcidos un poco por aquí y por allá, de cualquier manera. Fijó por fin la vista en el suelo, en el último enemigo que había abatido y que yacía malherido a sus pies. Apenas podía distinguir el escudo de armas entre el barro, la sangre reseca y las abolladuras del escudo tirado en el suelo, pero sabía que era un premio gordo. -Su familia pagará un buen rescate por él-, pensó para sus adentros, mientras una mueca cruel que podía ser una sonrisa afloraba a sus labios. Y su señor sería el nuevo amo de aquellas tierras y de todos los que en ellas vivían. Por eso llevaban toda la mañana luchando. Por el oro, la tierra y la gloria.

Hace 6 siglos vivíamos inmersos en la Edad Media, un periodo de tiempo que, de puro conocido, nos resulta ajeno; quiero con esto decir que tenemos una idea a priori tan clara de lo que implica esta etapa de la Historia que no solemos entrar en mayores valoraciones o reflexiones. Y precisamente hoy me ha dado por ello. Por reflexionar.

Ceremonia de vasallaje.Los historiadores suelen coincidir en aceptar como fecha de inicio de la Edad Media el año 476 d.c., con la caída del Imperio Romano de Occidente (año que se produjo el saqueo de Roma por los godos y el derrocamiento del último emperador), poniendo fin a la Antigüedad. Difieren, sin embargo, en la fecha de finalización, pues hay quiénes consideran que llega a su fin en el año 1453 con la caída de Constantinopla (y por lo tanto de Bizancio, heredero directo del Imperio Romano de Oriente -lo que no deja de ser curioso por el aparente paralelismo entre la caída de Númenor -Roma- y la pervivencia durante siglos de Gondor -Bizancio-, para los seguidores de Tolkien-) en manos de los turcos otomanos (rimas aparte ;-) ), y quiénes opinan que ocurre en 1492, con el Descubrimiento de América -para Europa- por Cristóbal Colón.

Pirámide estamental feudal medieval.Sea como fuere resulta fascinante plantearse por unos instantes la cuestión: Un período que abarca casi diez siglos (¡mil años!) a lo largo del cual casi podemos considerar que el progreso, la evolución, el devenir de la civilización humana se detuvo. Diez siglos a lo largo de los cuáles la flamígera antorcha de la cultura devino en apenas una titilante llama que estuvo en un tris de apagarse en la oscura y fría noche de los tiempos, sobriviviendo milagrosamente en su reclusión en monasterios, abadías y lugares parecidos (¡cuánto de la cultura clásica no se habrá perdido por el camino!). Diez siglos en los que las personas nacían, vivían y morían bajo una compleja maraña de relaciones de vasallaje que hemos dado en llamar Feudalismo, de tal forma que para la gran mayoría su mundo, su realidad, se limitaba a la comarca que le había visto nacer. Diez siglos que apenas vieron la invención y descubrimiento de algunos métodos agrarios,  pequeños progresos en el arte de la guerra (el ser humano y su gran capacidad creativa cuando de hallar nuevas formas de exterminar a sus congéneres se trata) y algún que otro avance más. Diez siglos.

Mapa de las cruzadas cristianas.Una época en la que (bajo mi punto de vista) la religión adormeció las consciencias del vulgo e incitó grandes conquistas (las cruzadas cristianas y las yihads islámicas, por ejemplo) y sangrientas matanzas y persecuciones. Un tiempo en el que el caballero con armadura (la caballería) era el amo indiscutible del campo de batalla, hasta que la mejora de la arquería, la aparición de la pica y las tácticas de cuadro asociadas a ella y la llegada a Europa de la pólvora (con sus aplicaciones en la artillería y las primitivas armas de fuego -que harían parecer modernos y sofisticados instrumentos a los posteriores arcabuces-) devolvieron la supremacía a la infantería. Una era en la que se fraguaban y caían naciones e imperios, en la que se cocinaban a fuego lento las condiciones que provocarían la desaparición del sistema feudal y la llegada del Renacimiento.

Entonces no era necesario viajar al espacio para descubrir un Nuevo Mundo... aunque era casi igual de complicado.Tratad de imaginar lo que supuso el final del siglo XV y la primera mitad del siglo XVI: Diez siglos de tradición que afirmaban que no existía más mundo que el conocido, ni más seres humanos que los cristianos, judíos y musulmanes; y de repente ese gran pilar se viene abajo con el descubrimiento de un Nuevo Mundo, poblado por extraños seres (no nos ha de extrañar que nuestros antepasados se plantearan incluso su humanidad pues la Biblia, que era la base de sus creencias, les decía que no había hijos de Adán y Eva más allá de las Columnas de Hércules -el Estrecho de Gibraltar-), haciendo que toda la Europa se estremeciera y el Finisterre perdiera su sentido etimológico. Diez siglos de inmutable monoteísmo cristiano católico que se vienen abajo ante las pequeñas fogatas de reforma religiosa que pronto arderían como un gran incendio a lo largo y ancho de Europa, provocando sangrientas y prolongadas guerras de religión. Diez siglos de dominio basados en una rígida estructura social estamental que caen derribados ante el surgimiento de una burguesía comerciante enriquecida con aspiraciones de libertad e independecia para sus burgos.

Diez siglos de luchas, fe, gloria, contrastes, penurias, dominación, vasallaje, honor, cruzadas, yihads, castillos, señoríos, hambrunas, Peste Negra, masacres, persecuciones e incultura. Diez siglos de fascinante Edad Media.

Os dejo con una muestra de las muy diferentes maneras de combatir a lo largo del Medievo, que podréis apreciar mediante un capítulo del interesante programa Conquista de Canal de Historia titulado: “Armas extrañas de la Edad Media”. Nos leemos.

Parte 1/3 ]

Parte 2/3 ]

Parte 3/3 ]


Jornadas roleras & Feria de Mairena del Alcor

Domingo, 6 Abril, 2008

El Conde Jayán con Ricard Ibáñez (izquierda) y Antonio Polo (derecha).Hace justo una semana se celebraron las V Jornadas de Rol y Estrategia de Sevilla, un evento anual que se viene organizando desde un tiempo a esta parte en mi ciudad, y que supone una suerte de convención de la mayoría de las diferentes ramas del Mundo Friki: Desde las omnipresentes partidas de juegos de rol o de juegos de mesa (ya sean de tablero, de cartas, etc.) hasta pasacalles, pasando por todo tipo de talleres, demostraciones de soft-combat (parecido a lo de “pelear con espaditas” que hacíamos de pequeños sólo que con armas “acolchadas” -de gomaespuma-), exhibiciones de esgrima con ropera (así me puse en contacto el año pasado por estas fechas con la AEEA), sorteos y conferencias. Y precisamente una de dichas conferencias suponía el principal atractivo para mí (quizás no tanto por la temática -que también- como por los ponentes).

Partida de Aquelarre dirigida por Antonio Polo.Concretamente se trataba de la visita de Ricard Ibáñez y Antonio Polo, que junto con Manuel J. Sueiro (de NOSOLOROL Ediciones) presentaban un avance de lo que vendrá a ser la nueva versión de Aquelarre, todo un veterano de los juegos de rol en nuestro país (bromeaba Ricard sobre que se le va a ir de casa, pues cumple muy pronto la mayoría de edad ;-) ). Y además de la interesante ocasión de intercambiar pareceres con don Antonio y don Ricard, también tuve la ocasión de experimentar “en mis carnes” el nuevo reglamento de Aquelarre, con una partida. Un placer, como siempre, ésta es vuestra casa. :-)

El Conde Jayán con Patri y Lauris en la Feria de Mairena del Alcor.En otro orden de cosas, esta semana se ha celebrado la Feria de Mairena del Alcor y, como feria “familiar”, ha sido una experiencia intensa y con buenos momentos, acompañado a ratos por algunos de vosotros (Lauris y Pat el viernes, Emilio e Iris ayer sábado), y el resto del tiempo por familia y amigos. Un año más de Feria de Mairena seguida, como cada año, por la Feria de Sevilla, a partir de mañana mismo. Y es que es cierto lo que dicen, que entre Semana Santa y Feria no hay quién haga algo  (de provecho, se entiende) por estas fechas en Sevilla. ¡Así que por el Real y rebujito en mano nos vemos! ;-)