
El graznido del cuervo reverberaba en el frío aire de la mañana como un clarín, anunciando su llegada. En un claro del espeso bosque que rodeaba la montaña el viajero pudo ver entre las frondosas copas de los árboles que lo cercaban cual ejército defensor las almenas coronando la majestuosa silueta de la torre, negro sobre el mar de tonos grises sucios que preceden al amanecer.
Una gélida brisa de bienvenida mesó los cabellos del viajero mientras finalizaba el último tramo del ascenso, mientras poco a poco, sin prisas, el perezoso astro rey iba cambiando los platas por anaranjados, derramando lentamente la luz y la vida sobre el mundo. Cuando se paró frente al enorme portón y descendió del equino el rojo amanecer bañaba ya los muros, el patio de armas, los estandartes desplegados al viento.
El viajero disfrutó del momento, paladeándolo. Recordaba todos los caminos transitados, las personas conocidas, las aventuras y las desventuras, las batallas luchadas, las ocasiones perdidas, las gestas, todo lo aprendido… El cansancio y las fuerzas renovadas, ambos de la mano. En eso pensaba mientras la cálida luz del sol lo reconfortaba en el gélido aire de la mañana, y traspasaba el umbral de la Ciudadela, siniestra en la empuñadura de la espada al cinto y diestra mesándose la barba. Una sonrisa afloró a la comisura de sus labios.
El Conde había vuelto a casa.
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Tema: Howard Shore - Concerning Hobbits (BSO “La Comunidad del Anillo”)
Escrito por El Conde Jayán 
Escrito por El Conde Jayán 
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