Spore: La última frontera

Spore.

Hoy vengo a hablaros de un juego realmente original en su planteamiento, tremendamente ambicioso al ofrecer un impresionante abanico de posibilidades y que además es endiabladamente entretenido. Se trata de Spore.

Creador de criaturas.Spore se podría calificar como un “simulador evolutivo“, pues tu objetivo es, a través de diferentes fases o estadíos (que vienen a ser auténticos juegos o mini-juegos independientes), llevar a una especie desde el estado celular más básico hasta la conquista del espacio. Pero ofreciendo una libertad anteriormente nunca vista en las posibilidades de interacción del jugador con la historia, al menos en lo que al desarrollo de la criatura propiamente dicha se refiere. De hecho, si por algo destaca el título es por el magnífico creador de criaturas, que permite desarrollarlas al más mínimo detalle, lo que influirá (junto con tus acciones) en determinar su dieta, su personalidad, etc.

En cuanto a las diferentes etapas del juego podemos hablar de las siguientes:

Fase celular.Fase celular: Comienzas como una célula en la sopa primordial, debiendo ir alimentándote (de otros organismos o plantas, según tu dieta) para obtener puntos de ADN y evolucionar, desarrollando características que influirán decisivamente en la futura criatura, hasta llegar a salir a tierra firme. Es genial ver como los depredadores de los que habías de huir al principio se convertirán en tu alimento más tarde, según vayas evolucionando.

Fase de criatura.Fase de criatura: Se podría decir que ésta es la principal etapa del juego, o al menos la más original. Tras alcanzar tierra firme, tu criatura habrá de interaccionar con el resto de las especies de su continente, ya sea socializándose o depredándolas, en el continuo camino de la expansión de su manada y de la constante evolución de su especie (que sigues determinando en todo momento), que acabará llevando a la criatura a alcanzar conciencia de sí misma, y pasar a un estado tribal primitivo. El mundo en el que se mueven las criaturas es visualmente delicioso, y tiene detalles de lo más curioso, como la existencia de criaturas épicas (auténticos monstruos de los que tendrás que huir) u observar cómo nave extraterrestre que llega para abducir a alguna criatura.

Fase tribal.Fase tribal: El estilo de juego empieza a desplazarse hacia el juego de estrategia, pues en esta etapa ya no controlarás a una criatura, sino a una tribu de ellas, con su jerarquía y edificaciones. Tu objetivo es imponerte (ya sea por la fuerza o diplomáticamente) al resto de tribus/especies de tu continente, para convertirte en la especie dominante del planeta. Es genial comprobar como otras especies menos evolucionadas (como podías ser tú mismo en la fase anterior) pasarán a convertirse en tu alimento, si eres carnívoro u omnívoro.

Fase de civilizaciónFase de civilización: El juego alcanza una escala global, pues tu especie se ha impuesto como la única inteligente del planeta (siguen existiendo otras tantas especies inferiores de criaturas). Sin embargo ahora la rivalidad te lleva a disputarte (de nuevo por diferentes vías, como la bélica, la diplomático/económica, la religiosa, etc.) el planeta con el resto de facciones/naciones de tu misma especie del resto de los continentes del planeta. Habrás de diseñar tus propios edificios y vehículos terrestres, navales y aéreos, determinando sus capacidades. Si logras imponerte a tus semejantes, alcanzarás la fase espacial.

Fase espacial.Fase espacial: Aunque hasta ahora el juego ha desplegado aspectos muy interesantes y diversas opciones, cuando piensas que ya está todo dicho, vuelve a impresionarte. Pues en la fase espacial habrás de salir de tu planeta y explorar la galaxia. Pero no hablamos de una galaxia con unos cuantos planetas, no. Hablamos de una galaxia con miles de sistemas solares, que a su vez tienen varios planetas orbitando a su alrededor, todos explorables, totalizando la increíble cantidad de 50.000 planetas. Encontrarás a otras especies en diferentes estados evolutivos, ya sea en el mismo estado espacial (con los que podrás negociar, establecer alianzas, entrar en guerra), como en los estadíos anteriores de civilización (se asombrarán de tu presencia), tribal (te verán como a un dios) o criatura (huirán aterrados de ti). Y aquí la libertad ya es absoluta: Fundar un imperio colonizando planetas (que podrás terraformar desde un pedrusco estelar hasta un vergel paradisíaco), conquistar otras civilizaciones, dedicarte sencillamente a la exploración (puedes localizar nuestro propio Sistema Solar, con la Tierra entre sus planetas), convertirte en un mercader interplanetario de especia, intervenir en la evolución de otras especies (desde hacer círculos en el maíz hasta construir un monolito para facilitar su evolución, al más puro estilo de 2001: Una odisea en el espacio, pasando por la abducción de criaturas para experimentar con las mismas o alterar ecosistemas)… o dirigir tus caminos hacia el centro de la galaxia, buscando el origen de todas las cosas, la última frontera. Un juego, virtualmente, sin límites.

Y lo realmente fascinante es que al cambiar de etapa no cambias radicalmente de escenario, esto es, el mundo es siempre el mismo, cambiando la escala en la que lo percibes. El mismo continente donde evolucionaste como especie es el mismo donde se desarrolla tu tribu, y el mismo donde estará tu capital en estado de civilización. Así pues, si llegas a algún planeta en la fase espacial, puedes decidir explorarlo desde la nave o hacer descender un proyección holográfica de tu especie para explorarlo a nivel de criatura… Algo nunca visto, dado el detalle y el mimo dedicado al entorno, y la gran cantidad de planetas existentes.

Uno de tus posibles planetas natales.Así pues, tanto por la variedad (pues las diferentes fases no son sino varios juegos en uno), como por la originalidad de la propuesta (no había visto nada parecido desde el mítico Creatures, y ya ha pasado agua bajo el puente, ya…), no puedo sino recomendaros este excelente juego. Y es que le ocurre lo mismo que a otros juegos como el mítico Sid Meier’s Pirates!: Que después de varias partidas, cuando ya conoces sus mecánicas, pueden resultar repetitivas, pero sin embargo siguen enganchando, por la gran cantidad de retos y posibilidades diferentes que ofrece. ¿O es que acaso no hay otros juegos con mecánicas mucho más repetitivas y sin embargo son grandes en el mundillo? Los simuladores futbolísticos y los juegos de lucha, sin ir más lejos.

Así pues, si combinas la idea base del citado Creatures, la rejugabilidad y adictividad del Sid Meier’s Pirates!, ideas de los clásicos Black & White, el entorno 3D de los nuevos juegos de estrategia y mecánicas como las de Masters of Orion o VGA Planets, podrás empezar a formarte una idea de lo que Spore ofrece. ¿Aceptas el reto?

¿Cómo quieres crear el universo? ]

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4 Responses to Spore: La última frontera

  1. erekibeon dice:

    Yo empiezo hoy a internarme por este universo… ¡a ver qué tal se me da!

  2. Ya me contará vuestra merced sus “spore-rádicas” (sí, lo sé, me estoy ganando una colleja xD) experiencias Maese Erekibeon. 😉

  3. tomas dice:

    llege a la ultima civilizacion , es muy larga para completar el adn queria saaber como era cuando terminas el juego

  4. Muy buenas Tomás,

    Bueno, eso habrás de comprobarlo tú mismo… 😉

    No hay un “final del juego” en sentido estricto, aunque sí hay una especie de “final” cuando llegas al centro de la galaxia… ya lo verás. En cualquier caso puedes seguir jugando después de ello.

    ¡Disfruta del juego!

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