La batalla de Bailén

Sábado, 19 julio, 2008

La batalla de Bailén.

Cerca de la villa de Bailén, Jaén, 19 de Julio de 1808.

Hacía un calor de mil pares de demons, y la cosa no pintaba nada bien. El soldado del batallón de marinos de la Guardia Imperial era un viejo veterano que se había batido el cobre en campos de batalla de media Europa, y no se dejaba engañar por las apariencias: El general Dupont recorriendo las quebrantadas filas francesas, aseverando con imperial fervor que Vedel y los refuerzos se hallaban ya cerca, maniobrando a las espaldas del enemigo; recordando viejas glorias y enfervorizando a sus hombres, mostrándoles la bandera española que los coraceros habían logrado capturar, puede que el único despojo que hubieran arrebatado al enemigo en la terrible jornada. Pero aquello pareció ser suficiente: Al casi ritual grito de ¡Vive l’Empereur! las tropas se pusieron en movimiento, buscando la línea española.

Marchando en la columna de cabeza, el veterano soldado ve resplandecer un rosario de fogonazos recorriendo la línea española, y sus compañeros empiezan a caer tras la barahúnda de sordos chasquidos que resuenan a su alrededor. Las balas rompiendo huesos y carne. Mas, haciendo caso omiso de los huecos en sus filas, la columna sigue su marcha, el redoble del tambor aumentando de ritmo. –¡Serrez la colonne! ¡En avant!- Retumbar de fondo, y con un siniestro silbido las descargas de metralla de la artillería española caen sobre los franceses, haciendo, ahora sí, un amasijo de carne donde antes había infantes, jinetes y caballos. Ya no suena ningún tambor. El soldado mira en derredor, y no ve el estandarte del águila imperial en ninguna parte. Lo que sí ve es al general Dupont herido, y la línea española casi al alcance de su bayoneta. Entonces una nueva descarga de fusilería a bocajarro acaba por deshacer la formación de avance francesa, con las tropas retirándose en desorden y a la carrera buscando alcanzar el relativo refugio de los olivares donde comenzaron la batalla. El veterano gira la cabeza, valorando la distancia a recorrer hasta la masa de árboles, observando el reguero de uniforme azules que indica la progresión de las columnas francesas. –Fils de la putain-. Y entonces, mirando los árboles en la distancia como quien mira la Luna, vuelve la espalda y echa a correr hacia ellos.

La batalla de Bailén, por Alejandro Villén.Hace hoy exactamente 200 años se libraba la batalla que habría de suponer la primera derrota de la Grande Armée napoleónica, que tras conquistar media Europa sin ser batida por ningún ejército enemigo, había ganado prácticamente un halo de invencibilidad. La batalla que habría de suponer el punto de inflexión en la Guerra de Independencia Española, 2 meses y 17 días después del levantamiento popular del 2 de Mayo en Madrid. Hace hoy dos siglos de la Batalla de Bailén.

Grupo recreacionista, soldados españoles.Tras la victoria del general Dupont en la batalla del Puente del Alcolea y la posterior toma y saqueo de Córdoba, el general Castaños reunió a todas las tropas españolas que pudo aprestar para el combate, con la intención de cortar la comunicación entre Madrid y el ejército de Dupont, dificultando su cadena de suministros y comprometiendo su situación. Tras una serie de osadas maniobras, ocultando sus movimientos a los franceses e informándose de las maniobras de éstos a través de los paisanos, obligó a Dupont (que esperaba los refuerzos de los generales Vedel y Dufour) a dividir sus fuerzas, entablándose la batalla a las puertas de la villa de Bailén: 33.000 hombres del lado español, entre regulares y milicianos, contra 24.000 soldados regulares franceses.

Rendición del ejército francés del general Dupont ante el general Castaños en Bailén, por Casado de Alisal.La cruenta batalla se desarrolló en una jornada especialmente calurosa y en una región abierta, con escasa protección natural frente al agobiante calor del sol, lo que favoreció a las tropas españolas, que contaron en todo momento con la ayuda de la población local, especialmente importante en el suministro de agua. Tras varios episodios de lucha muy virulenta y antes de que llegaran los refuerzos franceses alcanzaron los españoles una victoria decisiva: Del lado español habían caído muertos apenas 240 hombres, y otros 730 habían resultado heridos; mientras que entre las filas francesas habían resultado muertos 2.200 hombres y 400 se hallaban heridos, deponiendo las armas casi 17.600 soldados imperiales, que fueron hechos prisioneros y mandados hasta el final de la guerra a la desolada isla-prisión de Cabrera (al sur de Mallorca).

El general Francisco Javier CastañosComo resultado de esta decisiva batalla, se debilitó enormemente el dominio francés sobre España en general, y sobre Andalucía en particular, viéndose forzado José I Bonaparte a abandonar Madrid, y acabándose en las áridas y ásperas tierras españolas con el aura de invencibilidad que revestía al ejército napoleónico. Nuevos refuerzos franceses habrían de llegar a la Península, reestableciendo el equilibrio de fuerzas que haría que estas tierras se vieran convulsionadas por la guerra hasta 6 años más tarde, en 1814. Y pese a la decisiva victoria y el gran paso que supuso en la liberación de España del yugo imperial francés, no deja de resultar paradójico que acercara un poco más el retorno del más nefasto rey que hubiera de ver la monarquía española, Fernando VII. Así como el hecho de que entre los oficiales destacados de la jornada estuviera el argentino José de San Martín, artífice de las futuras independencias de Argentina, Chile y Perú. Dos claros ejemplos de esas paradojas con que la Historia gusta de burlarse del ser humano.

Cartel de las actividades recreacionistas de la batalla de Bailén el año 2007.Y por una vez, estoy orgulloso de las celebraciones y conmemoraciones de un hecho histórico en mi país. Pues en España, y siguiendo la estela de otros países extranjeros, vienen surgiendo desde un tiempo a esta parte grupos de recreacionismo (o “reenactment”, en términos técnicos anglosajones), que se dedican a representar hechos históricos (a menudo batallas), generalmente de la época napoleónica, con gran minuciosidad y trabajo de forma totalmente voluntaria y por afición y amor a la Historia. Y Bailén no iba a ser menos. Y como muestra de los eventos que se vienen desarrollando desde ayer viernes hasta mañana domingo (a los que trataré de asistir), podéis explorar aquí, aquí o aquí. Historia viva… y en España. Fascinante, por una vez.

Vídeo de las II Jornadas de recreación histórica en Bailén, año 2007. ]

También podéis echarle un vistazo a la Patente de Corso de Arturo Pérez-Reverte del fin de semana pasado, que va a vueltas con el tema.

 

Aviso: La ilustración del primer párrafo después de la narración es de la autoría del ilustrador Alejandro Villén, al que corresponden todos los derechos de autor. Para más información sobre su obra, podéis acudir a su página web.

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¡PODEMOS!

Lunes, 23 junio, 2008

El Escudo de la Roja.Quienes me conocen saben que no soy especialmente futbolero. Es más, saben que no soy futbolero en absoluto. Casi se podría decir que no me gusta el fútbol. Pero para mí, desde siempre, los partidos de la Selección han sido harina de otro costal. Disfruto, sufro, grito, me emociono… como un españolito más (que como bien decía Mecano… hacemos por una vez algo a la vez -cosa que sólo logran las Campanadas de Fin de Año y la Selección-).

Así que es por eso que me escapo unos instantes de la marabunta y enclaustramiento estudiantil (ya se sabe lo que toca por estas fechas); por eso y porque desde hace un rato se les puede decir bien alto y claro a los aguafiestas, agoreros, pesimistas y demás de su ralea que se equivocaban, que esta vez sí… ¡Que podemos! Y me parece magnífico que a Cuatro le haya salido el negocio redondo, pues han tenido iniciativa, gusto y buenas formas con su campaña, sus cortinillas (cachondeándose del rival, pero con muy buen rollo -verbigratia: “El imperio romano ha caído.”, tras la victoria sobre Italia-) y su tema musical. Y a los que les acusaban de vender ilusión, de manipuladores… Ya sabéis lo que toca ahora. Agachar la cabecita y no hacer ruido, o unirse al son.

Y no sé si será ésta la nuestra… No sé si volveremos a ganar a Rusia el jueves que viene, o si nos alzaremos con la victoria frente a turcos o alemanes el domingo (cosa que espero y por la que rindo culto al Gran Cthulhu cada día ;-)… Pero lo que sí sé es que hemos pasado de cuartos, que la Maldición se ha roto… y que ¡PO-DE-MOS! ¡ES-PA-ÑA! ¡¡ES-PA-ÑA!! 😀

[ ¡¡PODEMOS!! ¡¡ES-PA-ÑA!! ]

 


[El bardo de la Ciudadela recomienda]
→ ¡Todos con la Selección! ¡Arriba la Roja! ¡Sus y a ellos, que son pocos y cobardes!

Tema: Spot promocional de Cuatro para la Eurocopa 2008 – Podemos.


El paño rojigualda

Jueves, 29 mayo, 2008

Bandera española de Carlos III.Aranjuez, 28 de Mayo de 1785.

“Para evitar los inconvenientes y perjuicios que ha hecho ver la experiencia puede ocasionar la bandera nacional que usa Mi Armada Naval y demás Embarcaciones Españolas, equivocándose a largas distancias o con vientos calmosos con la de otras Naciones, he resuelto que en adelante usen mis Buques de guerra de Bandera dividida a lo largo en tres listas, de las cuales la alta y la baja serán encarnadas y del ancho cada una de la cuarta parte del total, y la de enmedio, amarilla, colocándose en ésta el Escudo de mis Armas Reales […]. No podrá usarse de otros Pavellones […].” – Real Decreto de Carlos III.

Hace hoy exactamente 223 años surge la bandera nacional española como hoy la conocemos, al menos en lo que a sus elementos fundamentales se refiere: El diseño del paño rojigualda, con las 3 franjas horizontales (roja, gualda, roja, siendo la del medio de aproximadamente el doble de anchura que las otras dos). Y desde entonces hasta ahora sólo han venido variando los escudos de armas de la misma, con la única excepción de la versión tricolor utilizada durante la II República (1931-1939), en la que las bandas adoptaron la misma anchura (representando la igualdad, al igual que en el resto de las banderas tricolores republicanas de otros estados) y la inferior tornó el color rojo por el morado.

Escribo esta pequeña entrada a riesgo de ser calificado de patriotero o de lindezas por el estilo, pero quien bien me conozca sabe que la razón que me inspira es otra bien distinta: Responder con este apunte histórico a los que, sin razón para ello, reniegan de su símbolo nacional (triste destino de la nación -con ese término- actualmente existente más antigua de la Historia y la que más se cuestiona el concepto de sí misma) alegando que se trata de una bandera ¿franquista?. Demostrar, a fin de cuentas, que la Historia la escriben los vencedores, pero que al final la verdad histórica acaba saliendo siempre a la luz, con el tiempo: Que por mucho que haya facciones e ideologías que traten a apropiarse de los símbolos del pueblo, no son éstos los que se los arrebatan, sino el propio pueblo el que se los deja arrebatar. Nuestra bandera nacional es mucho más antigua y propiamente española (ya Felipe II cambió los colores de la bandera con la Cruz de Borgoña roja sobre fondo blanco a sobre fondo amarillo -rojigualda de nuevo-) que el franquismo. Afortunadamente.

Imperio Español, Siglos XVI-XVIII.

[ Imperio Español, Siglos XVI-XVIII ]

Cabe también preguntarse qué hubiera pasado si hubiéramos mantenido la bandera que durante más tiempo (y a lo largo y ancho de todo el mundo) representó a España como nación -e imperio– (sobre todo en el exterior): La antes mencionada bandera con la Cruz de Borgoña o Aspa de San Andrés, herencia de Felipe El Hermoso (junto con Flandes). No fue sino por una mera cuestión práctica (evitar su confusión en el mar con la de otras naciones), por un mero accidente de la Historia, que se produjo el cambio; quizás hoy día no pensaríamos que aquel noble símbolo (la Cruz de Borgoña) es simplemente parte de la simbología carlista (otro triste caso de apoderamiento de símbolos comunes), sino una seña de nuestro pasado común. De nuestra Historia.

Bandera española, 1785-1873 & 1875-1931

[ 1785-1873 & 1875-1931 – Modelo de Carlos III ]

Bandera española de la I República, 1873-1874.

[ 1873-1874 – I República ]

Bandera española de la II República, 1931-1939.

[ 1931-1939 – II República ]

Bandera del Bando Nacional durante la Guerra Civil Española, 1936-1938.

[ 1936-1938 – Bando Nacional – Guerra Civil Española ]

Bandera del Régimen Franquista, 1938-1981.

[ 1938-1981 (Con ligeros cambios en el tiempo) – Régimen Franquista ]

Bandera constitucional española, 1981-.

[ 1981- / Bandera Constitucional ]

 


[El bardo de la Ciudadela recomienda]
→ Para complementar el contenido de esta entrada…

TemaHimno nacional de España – Marcha Real.


2 de Mayo de 1808 – Un día de cólera

Viernes, 2 mayo, 2008

Defensa del Parque de Monteleón.Parque de Artillería de Monteleón, Madrid, 2 de Mayo de 1808.

Estaban solos, y él lo sabía. Solos y completamente jodidos. El capitán de artillería Luis Daoíz descansaba su pierna herida apoyado en la cureña del humeante cañón, cuyo metal quemaba al contacto con la piel, por el uso continuo que había recibido en las últimas 2 horas y media. Daoíz miró alrededor, apenado en su interior, pero tratando de no exteriorizar sino una confianza y moral que no sentía; observando al pueblo, a las decenas, cientos de civiles a los que había arrastrado inútilmente a la defensa de aquél reducto, con el pleno convencimiento de que una vez echado el pueblo madrileño a la calle, no pasaría mucho tiempo hasta que la sublevación se generalizase, y sus compañeros militares se sumaran a la revuelta.

Pero no, su instinto militar le decía lo contrario. Habían logrado unos minutos de descanso en el continuo asalto francés pero, atento el oído, descubría para su pesar que los sonidos de la algarada se iban apagando en la ciudad, resonando sólo algún disparo aislado, perdido. Sólo ellos luchaban ya a aquellas horas; la insurrección estaba controlada, y ellos sentenciados. Esbozó una mueca crispada, que podría ser una sonrisa, mientras alzaba el ensangrentado y mellado sable. Venderían cara su piel, pensó mientras ordenaba a su maltrecha, inexperta y voluntariosa tropa que cargaran las piezas artilleras y los mosquetones, aprestándose al combate. Mejor así, morir matando, que de espaldas a una pared y con un mirlo de plomo en el pecho.

Entonces resonaron los tambores, y con un atronador grito de “¡Vive l’Empereur!”, las columnas de infantería imperial aparecieron al final de la calle, cargando a la bayoneta.

Las luchas callejeras que protagonizaron la jornada del 2 de mayo de 1808 en Madrid.Hace hoy exactamente 200 años las clases populares de Madrid se alzaban espontánteamente, en un arranque de cólera y odio hacia el invasor francés, dando lugar a una serie de luchas callejeras multitudinarias que fueron duramente reprimidas, y que eventualmente servirían de la necesaria inspiración para dar comienzo al conflicto que sería conocido como la Guerra de Independencia Española.

Y hace hoy también exactamente 1 año que nos reunimos en este mismo marco para hablar sobre dicha jornada histórica. Es por ello que hoy no me entretendré en comentar nuevos aspectos de la jornada o rememorar los ya tratados, no. Hoy comentaremos la repercusión de aquella jornada en nuestros días, al menos en lo que a su conmemoración se refiere.

Conmemoraciones y polôica... extraños compañeros de cama.Los aniversarios y conmemoraciones son a menudo en nuestro país, ocasiones a temer: Momento para que nuestros políticos se den un paseíllo de rigor, demostrando que siempre tuvieron interés por tal o cual evento o personaje homenajeado; todo el mundo parece no haber podido vivir a este momento sin aquello; se publican libros, estudios, cómics, películas y todo tipo de compra-y-consume, al que nos aferramos como si nos fuera la vida en ello. No vayamos a ser menos incultos que los demás, no.

Y bueno, esta vez no podía ser una excepción. Tras sobrevivir a los hermanos bastardos de El Señor de los Anillos; a las múltiples sociedades secretas, códices, misterios y códigos Da Vinci varios; a los primos lejanos de mi querido capitán Alatriste, y demás… ahora nos llegan 1808, Goya, el 2 de mayo, y las conspiraciones varias. Inevitablemente.

Y mira, pues que no me importa. Total, que cada cuál lea, vea, consuma, piense y celebre (o deje de celebrar) lo que quiera. Yo rememoraré a los héroes del 2 de Mayo, lamentaré la ocasión perdida de librarnos del oscurantismo y abrazar la Ilustración a tiempo, y me sentiré orgulloso de ser español, todo a una.

Un dá de cólera, de Arturo Pérez-Reverte.Y como no podía ser de otra manera, una revertiana recomendación literaria: Una novela-crónica sobre la jornada, de la mano de Arturo Pérez-Reverte, y que tiene por título Un día de cólera. Entretenida en líneas generales, emocionante en ciertos pasajes y edificante de forma global, supone una buena perspectiva de aquella heroíca e infame jornada, que sin embargo se ve lastrada en su ritmo en ocasiones por el afán cronista del autor, debido a las largas aliteraciones de nombres y profesiones que incluye. No obstante, recomendable. Y los que estéis por Sevilla el próximo miércoles, 7 de mayo, podréis encontrar a Arturo en la Feria del Libro.

Y para los -afortunados- madrileños, os pido que vayáis por mí a la magnífica exposición “Madrid, 2 de Mayo – 1808-2008: Un pueblo, una nación”. Espero poder visitarla antes de la retiren, allá por Septiembre. Mientras tanto os envidiaré profundamente. Os dejo con el vídeo de presentación de la exposición. Ah, y sí, Pérez-Reverte es comisario de la misma. Revertianismo, sí, qué le vamos a hacer; ya me conocéis.

En cualquier caso, celebrad el levantamiento del día 2 de mayo… aunque sea LEVANTANDOOS de la cama esta mañana. 😉

… El curso de la epopeya de un pueblo indefenso que creyó su deber y su dignidad alzarse en armas… ]

Y para rematar una jornada de marcadísimo revertianismo, un par de referencias del escritor y académico de la lengua sobre el 2 de Mayo: Una intifada de navaja y macetazo. / La paradoja del 2 de Mayo.


¡Viva España!

Viernes, 12 octubre, 2007

La expedición de Colón sale al encuentro de su destino.Mar Caribe, cerca de la isla de San Salvador, 12 de octubre de 1492.

Era noche cerrada, de madrugada, y un manto de oscuridad ennegrecía aún más las insondables profundidades del oceáno desconocido. De repente, incrédulo, Juan Rodríguez Bermejo, a quien sus compañeros llamaban Rodrigo de Triana, avistaba tierra desde su puesto de vigía en el mástil de la carabela Pinta, viéndose sus jubilosos gritos replicados por un disparo de cañón efectuado para comunicar la grata nueva a las tripulaciones de la Niña y la Santa María. Tras 61 días de azarosa navegación, medio amotinados y a punto de dar marcha atrás, poco más de un centenar de españoles pisaban por primera vez los territorios de un Nuevo Mundo.

La Patrulla Águila, haciendo acrobacias en conmemoración del Dá de la Hispanidad.Y que viva, por qué no. Por un día que se puede decir con todas las de la ley, adelante con ello. Tal día como hoy, hace exactamente 515 años la expedición de Cristóbal Colón avistaba tierra, dándose por oficialmente descubierto el Nuevo Mundo, América, hecho que cambiaría para siempre la historia europea, y marcaría profundamente el devenir de la joven nación que estaba naciendo en aquellos tiempos: España.

No es, pues, casualidad que el 12 de octubre celebremos nuestra Fiesta Nacional, el Día de la Hispanidad (mal denominada durante un período de principios del siglo XX como Día de la Raza), pues aunque a menudo no pensemos en ello (a la mayoría les parecerá sencillamente un día de fiesta más), estamos conmemorando aquel trascendental hecho que marcó para siempre nuestra historia, uniéndonos desde entonces y hasta ahora -y esperemos que por siempre- con nuestros hermanos de allende el océano, de lo que -no por azar- se denomina Hispanoamérica.

España, esa gran desconocida.Y es que no debemos equivocarnos, y tratar de no confundir orgullo patrio con desprecio o minusvaloración de lo extranjero; ni apego a la propia -y gloriosa- Historia de nuestro país con casposo y reaccionario conservadurismo (cualquiera que me conozca sabrá de lo que hablo); ni -por favor- orgullo por lo español con tendencias políticas: allá cada cual si es de “los unos” que se cree que el retal rojigualda de la bandera constitucional no le representa, y se deja arrebatar dichos símbolos pertenecientes a todos los españoles por parte de “los otros”, que se afanan como necios en instituirse en únicos defensores de la idea de España. Y cuán equivocados están “los unos” y “los otros”, y qué triste y flaco favor se hacen a sí mismos y a su tierra: Apena ver como una de las naciones que más razones tendría para sentirse orgullosa de sí misma, su pasado, su idiosincrasia y su legado, apena –y avergüenza, según- decía ver cómo se trata de una de las escasas que no acaba de creerse que es tal, con individuos peleándose por atomizarse en pequeños localismos, a contracorriente de la tendencia globalizadora mundial de generar macrouniones (ej: Unión Europea).

Así que, y con esta previa explicación, espero que no se me malinterprete cuando hoy, orgulloso de mi país, su Historia y de la gran hermandad de pueblos hispanos en todo el mundo (fruto recolectado de la semilla que supuso nuestra historia común), alzo mi copa y, con la mente en el recuerdo de aquellos valientes que partieron hacia las fronteras del mundo conocido, brindo a la salud de todos nosotros, exclamando con sinceridad y sencillez: ¡Viva España!


¡Por la independencia!

Miércoles, 2 mayo, 2007

Carga de los Mamelucos, de Goya.Madrid, 2 de mayo de 1808.

La multitud había venido congregándose frente al Palacio Real, provocando que los soldados de la guardia francesa se miraran inquietos, con la tensión de los recientes eventos flotando claramente en el ambiente. Entonces llegó el coche de caballos que habría de sacar al infante Francisco de Paula para llevarlo hasta Bayona, junto al resto de la familia real. Al grito de “¡Qué nos lo llevan!” el atronador gentío penetró en palacio, desbordando a la exigua guardia de soldados franceses. Ante la visión del infante asomado al balcón, la enfebrilecida masa incrementa el bullicio en la plaza, amenazando un auténtico tumulto.

Fue entonces cuando un batallón de granaderos de la Guardia Imperial, acompañado por varias piezas de artillería, hizo su entrada en la plaza, abriendo fuego sobre la multitud. Había comenzado el Levantamiento del 2 de mayo.

Hace hoy exactamente 199 años tuvo lugar el arranque revolucionario que daría lugar a la Guerra de Independencia española. La lucha se extendería por todo Madrid y duraría varias horas, con diversos focos de inusitada y feroz resistencia (como el Parque de Artillería de Monteleón); Murat había proporcionado al pueblo español lo único que lo unía: un enemigo común contra el que luchar.

Defensa del Parque de Artillerá de Monteleón.Los enfrentamientos callejeros fueron realmente sangrientos, y de extremada violencia. Hombres y mujeres del pueblo llano utilizando navajas y garrotes frente a coraceros y mamelucos napoleónicos, en cercana y sucia refriega cuerpo a cuerpo. El levantamiento acabaría por ser sofocado, seguido de una durísima represión -lo que conllevaba multitudinarios fusilamientos-, buscando servir de castigo ejemplar y escarmiento para todo el pueblo español, y acabar de esta manera con los ímpetus revolucionarios.

Fusilamientos del tres de mayo.Sin embargo, la sangre derramada no hizo sino inflamar los ánimos nacionales, ejerciendo de mecha para el comienzo de la lucha en toda España contra las tropas invasoras; fundamentalmente a través de la -desde entonces denominada- “guerra de guerrillas“, dado el desequilibrio de fuerzas. En un largo y duro conflicto, las acciones conjuntas de guerrilleros y ejércitos regulares aliados dirigidos por Wellington provocaron el desgaste de las fuerzas bonapartistas y su progresivo repliegue hasta las fronteras pirenaicas, seguida de una posterior invasión al territorio francés que condujo a la abdicación de Napoleón y la derrota definitiva en la batalla de Toulouse en 10 de abril de 1814.

Bandera de España en la época.Sin embargo… ¿hasta qué punto favoreció a los intereses españoles la Guerra de Independencia? La victoria consiguió devolver el devenir de España a los españoles, pero propició asimismo la llegada al poder de Fernando VII -el peor rey que viera la monarquía española-, el retorno al absolutismo y la consecuente cerrazón del país al progreso y las nuevas ideas que fluían por Europa. Por no hablar de la división social entre patriotas y afrancesados (élites intelectuales progresistas), los fuertes daños a la estructura industrial y agrícola (retrasando la modernización de la economía), el reforzamiento de la Iglesia Católica y la aceleración de proceso de emancipación de las colonias de Hispanoamérica. Y por último, pero no por ello menos importante, dando lugar al enfrentamiento entre absolutistas y liberales, que duraría hasta la segunda mitad del siglo.

Pero conociendo a este pueblo nuestro, e incluso sabiendo que lucharía por un rey ingrato que no lo merecía… ¿hubiera cabido acaso esperar que no se levantara -ahora y siempre 😉 – contra el invasor? Sea de una u otra manera, lo que es inexcusable en nuestro deber de honrar su memoria, ya sea como patriotas, o como pueblo oprimido. Va por los héroes del Dos de Mayo.

[ Un par de relatos revertianos relacionados: El húsar / La sombra del Águila ]