Medieval II: Total War

Domingo, 23 septiembre, 2007

Preparaos para la guerra total.Me gustan los juegos de ordenador y me gusta la Historia. Es más, particularmente me interesa la Historia militar, concretamente la de la Edad Moderna -sobre todo siglos XVI, XVII y XIX-. Así que con esa premisa era cuestión de tiempo que descubriera y disfrutara de Medieval II: Total War.

Perteneciente a la saga de juegos de estrategia histórica Total War, éste permite gestionar un joven reino medieval (histórico sí, pero con alguna que otra “patadita a la Historia”, inevitable en este tipo de títulos) desde el siglo X hasta el XVI, con el objetivo de llevarlo a la gloria mediante una victoriosa expansión territorial. Pero pese a los alicientes que este modo de juego ofrece, donde realmente cobra todo su valor es en las batallas campales y asedios. La minuciosa recreación de unidades militares del período y pertenecientes a diferentes culturas y reinos; la excelente reconstrucción de las condiciones del campo de batalla; pero sobre todo la realista simulación de los combates, permitiendo generar auténticas tácticas que hubieran funcionado en la práctica: cargas de caballería flanqueando a los arqueros, el terror provocado por las primeras armas de fuego, la importancia de las formaciones, conseguir hacer huir a batallones enteros por la caída de su moral -por ejemplo acabando con su general-, el cansancio de las tropas, las contra-unidades específicas (o por qué no es buena idea cargar con tu caballería contra una muralla de picas), … Sencillamente apasionante. Todo aficionado a la Historia y a la buena estrategia y táctica militar disfrutará con esta joya, garantizado.

[ Ofrece exactamente lo que podéis ver aquí… y mucho más. ]

Y por si fuera poco, su expansión Kingdoms nos ofrece una serie de atractivas campañas y añadidos para aumentar la -nada escasa- rejugabilidad del título. Estoy deseando hacerme con ella, calarme mi morrión y acompañar a Hernán Cortés a la Conquista de América. O así. 😉

 [ Esto es lo que le espera a quien desea alistarse para las Indias… ]

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Elizabeth… ¿La Edad de Oro?

Viernes, 17 agosto, 2007

Cate Blanchett, reina de Inglaterra.Recientemente he conocido cierto proyecto de cine que en escasos meses (12 octubre en EE.UU. / 9 noviembre en España) desembarcará en las pantallas de nuestros cines: Elizabeth: The Golden Age. Aún carece de título oficial en nuestro país, pero podríamos traducirlo libremente como Isabel: La Edad de Oro.

La película trata sobre la llegada al poder y consolidación en el trono inglés de la reina que sería conocida por la Historia como Isabel I “La Reina Virgen”, una de las más icónicas figuras históricas inglesas; y para acrecentar el trasfondo dramático de la historia que se nos narra, tenemos el enfrentamiento con España y su “Grande y Felicísima Armada” o “Gran Armada” (más conocida gracias a la Leyenda Negra Española por el irónico nombre de la “Armada Invencible”). Y la verdad, visto lo visto y leído lo leído, tiene una pinta magnífica. Como cinéfilo y aficionado a la Historia disfrutaré de ella como el que más, como un enano. Pero no por ello dejo de tener mis “peros“.

El desastre de la Armada Invencible.Volvemos a presenciar silenciosamente (por enésima vez) la glorificación anglosajona, y añadiendo un ladrillito más al fastuoso monumento de la Leyenda Negra Española (al que colaboramos de alguna manera con el citado silencio general, hijo más que probable del terrible desconocimiento y desapego que tenemos los españoles con nuestro pasado imperial). La derrota de la armada española como gran victoria militar inglesa, en vez del importante fracaso español que realmente fue (el funesto desenlace se debió más a la falta de planificación española y a las terribles condiciones ambientales que a la pericia marinera inglesa). Este hecho como comienzo del poderío marinero anglosajón y declive español, cuando éstos habrían de prorrogarse aún hasta el siglo XVIII.

Y por supuesto no se mencionará la fallida “Contra-Armada” inglesa dirigida infructuosamente contra La Coruña a renglón seguido (¿Os suena María Pita?); ni nunca veremos una película -y ojalá me equivoque- sobre el descalabro inglés en Cartagena de Indias en 1741 (unos 27.000 ingleses y 186 naves contra 3.000 españoles y 6 naves). Y seguiremos creyendo a pie juntillas que los corsarios y piratas saqueaban a sus anchas la Flota del Tesoro y las colonias españolas en América. Triste, pero cierto. Y como Hernández y Fernández (de Tintín), yo aún diría más: Tristemente patético.

Y como curiosidad al respecto: Actualmente se está rodando Conquistador, sobre la vida del conquistador español Hernán Cortés (mi personaje histórico favorito) y su épico (tanto que de no ser Historia contrastada parecería leyenda) papel en la expansión imperial española en el siglo XVI. Ojito: Protagonizada y dirigida por Antonio Banderas. Sinceramente, no sé si dar palmas y saltos de alegría o cruzar los dedos temiéndome lo peor. En 2008 lo veremos. Mientras tanto a disfrutar del filme que nos traemos entre manos, y ya me comentaréis.

 [ Trailer en castellano de Elizabeth: The Golden Age. ]

P.D. Se me acaba de ocurrir lo rematadamente irónico que resulta que su estreno en el mundo anglosajón coincida con el Día de la Hispanidad. ¿Coincidencia o Teoría de la Conspiración? Cada cual que piense lo que quiera. 😉


1936-1939: España en llamas

Miércoles, 18 julio, 2007

Miliciano herido de muerte, por Robert Capa.España, 18 de julio de 1936 – 1 de abril de 1939.

Parte Oficial de Guerra correspondiente al 1º de abril de 1939, III Año Triunfal. En el día de hoy, cautivo y desarmado el Ejército Rojo, han alcanzado las tropas Nacionales sus últimos objetivos militares. La Guerra ha terminado.

Casi 3 terribles años tuvieron que transcurrir para que este último parte de guerra fuera emitido a las ondas, indicando el fin del cruento conflicto que había sumido a España en una de las más negras páginas de su Historia. Hace hoy exactamente 71 años se producía el alzamiento militar (oficialmente, ya que en algunos lugares hubo de adelantarse al día 17) que tras fracasar como golpe de estado, daría lugar a la Guerra Civil Española.

España tras el alzamiento militar.Y decimos fracaso del golpe de estado, pues la sublevación no fue secundada de forma rápida y mayoritaria; el resultado del levantamiento fue incierto, con aproximadamente un tercio del territorio español en manos de los rebeldes, y sin que ninguno de los dos bandos (podemos hablar ya de dos bandos diferenciados, Republicano y Nacional, pese a que ninguno de los dos fuera internamente tan homogéneo como se ha pretendido) ostente una absoluta supremacía sobre el otro.

¡No pasarán!En este contexto, los nacionales y los republicanos proceden a organizar sus respectivos territorios y a reprimir cualquier oposición o sospecha de la misma. Ante el estrepitoso fracaso de la intentona de derrocar de un rápido golpe militar a la II República, ambos bandos se preparan para lo que ya es inevitable: Un enfrentamiento que iba a desangrar a España durante tres largos años, sumiéndola a su fin en un régimen totalitario durante otros 40 años más; la Guerra Civil Española acababa de comenzar.

La limpieza de España.Me parece curioso como tras la victoria del bando Nacional (paradójico nombre para la facción que se subleva contra el orden gubernamental legítima y democráticamente establecido, por quebradizo y debilitado que este orden fuera), y siguiendo el viejo principio de la Historia la escriben los vencedores, el Régimen franquista utilizara la fecha de tal día como hoy con fines propagandísticos, instaurando el Día del Alzamiento y siendo el día establecido para la paga extraordinaria de julio, intentando que el trabajador identificara dicho pago con una hipotética prosperidad derivada del alzamiento militar y del régimen al que éste dio lugar.

Ha llegado España, según el Franquismo.En otro momento seguiremos desgranando el tema de la Guerra Civil Española, que da para mucho; y pienso que mientras sea tratado de una forma relativamente objetiva (y digo relativamente porque todos estamos condicionados por nuestras creencias), no debería haber problema para tratarlo largo y tendido. Me indigna la actitud de mucha gente de echar tierra sobre el asunto (o en su versión menos políticamente correcta, de “no remover más la mierda”), de hacer como si no hubiera ocurrido. Perfecto. Si algo no me gusta o me incomoda, lo más fácil es negarlo. Claro que sí. La negación es la respuesta humana más predecible, que decía aquél.

Pero debemos conocer, y cada vez más y mejor. Sin rencores, sin tomarlo como algo personal. Ocurrió y punto, ahora aprendamos de ello, tratamos de sacar algo provechoso y positivo, cómo no volver a llegar a esa situación, jamás. No olvidéis nunca que “el pueblo que olvida si Historia se ve obligado a repetirla”. Y yo no sé vosotros, pero creo que con una basta.

El alzamiento militar & el inicio de la Guerra Civil Española ]

Estalla la Guerra Civil Española ]


¡Por la independencia!

Miércoles, 2 mayo, 2007

Carga de los Mamelucos, de Goya.Madrid, 2 de mayo de 1808.

La multitud había venido congregándose frente al Palacio Real, provocando que los soldados de la guardia francesa se miraran inquietos, con la tensión de los recientes eventos flotando claramente en el ambiente. Entonces llegó el coche de caballos que habría de sacar al infante Francisco de Paula para llevarlo hasta Bayona, junto al resto de la familia real. Al grito de “¡Qué nos lo llevan!” el atronador gentío penetró en palacio, desbordando a la exigua guardia de soldados franceses. Ante la visión del infante asomado al balcón, la enfebrilecida masa incrementa el bullicio en la plaza, amenazando un auténtico tumulto.

Fue entonces cuando un batallón de granaderos de la Guardia Imperial, acompañado por varias piezas de artillería, hizo su entrada en la plaza, abriendo fuego sobre la multitud. Había comenzado el Levantamiento del 2 de mayo.

Hace hoy exactamente 199 años tuvo lugar el arranque revolucionario que daría lugar a la Guerra de Independencia española. La lucha se extendería por todo Madrid y duraría varias horas, con diversos focos de inusitada y feroz resistencia (como el Parque de Artillería de Monteleón); Murat había proporcionado al pueblo español lo único que lo unía: un enemigo común contra el que luchar.

Defensa del Parque de Artillerá de Monteleón.Los enfrentamientos callejeros fueron realmente sangrientos, y de extremada violencia. Hombres y mujeres del pueblo llano utilizando navajas y garrotes frente a coraceros y mamelucos napoleónicos, en cercana y sucia refriega cuerpo a cuerpo. El levantamiento acabaría por ser sofocado, seguido de una durísima represión -lo que conllevaba multitudinarios fusilamientos-, buscando servir de castigo ejemplar y escarmiento para todo el pueblo español, y acabar de esta manera con los ímpetus revolucionarios.

Fusilamientos del tres de mayo.Sin embargo, la sangre derramada no hizo sino inflamar los ánimos nacionales, ejerciendo de mecha para el comienzo de la lucha en toda España contra las tropas invasoras; fundamentalmente a través de la -desde entonces denominada- “guerra de guerrillas“, dado el desequilibrio de fuerzas. En un largo y duro conflicto, las acciones conjuntas de guerrilleros y ejércitos regulares aliados dirigidos por Wellington provocaron el desgaste de las fuerzas bonapartistas y su progresivo repliegue hasta las fronteras pirenaicas, seguida de una posterior invasión al territorio francés que condujo a la abdicación de Napoleón y la derrota definitiva en la batalla de Toulouse en 10 de abril de 1814.

Bandera de España en la época.Sin embargo… ¿hasta qué punto favoreció a los intereses españoles la Guerra de Independencia? La victoria consiguió devolver el devenir de España a los españoles, pero propició asimismo la llegada al poder de Fernando VII -el peor rey que viera la monarquía española-, el retorno al absolutismo y la consecuente cerrazón del país al progreso y las nuevas ideas que fluían por Europa. Por no hablar de la división social entre patriotas y afrancesados (élites intelectuales progresistas), los fuertes daños a la estructura industrial y agrícola (retrasando la modernización de la economía), el reforzamiento de la Iglesia Católica y la aceleración de proceso de emancipación de las colonias de Hispanoamérica. Y por último, pero no por ello menos importante, dando lugar al enfrentamiento entre absolutistas y liberales, que duraría hasta la segunda mitad del siglo.

Pero conociendo a este pueblo nuestro, e incluso sabiendo que lucharía por un rey ingrato que no lo merecía… ¿hubiera cabido acaso esperar que no se levantara -ahora y siempre 😉 – contra el invasor? Sea de una u otra manera, lo que es inexcusable en nuestro deber de honrar su memoria, ya sea como patriotas, o como pueblo oprimido. Va por los héroes del Dos de Mayo.

[ Un par de relatos revertianos relacionados: El húsar / La sombra del Águila ]


Los Conquistadores

Martes, 24 abril, 2007

Conquistador.

“Todo lo que ha sucedido desde el maravilloso descubrimiento de América ha sido tan extraordinario que le historia le parecería increíble a cualquiera que no háyala vivido de primera mano. En verdad, parece ensombrecer todas las acciones de la gente famosa del pasado, sin importar que tan heroicas éstas hubieran sido, y silenciar toda habla de otras maravillas del mundo.” 

                                                 Fray Bartolomé de Las Casas.

Los Conquistadores. Pocas figuras existen tan conocidas por todos y a la par tan desconocidas. A todos nos suena su casco de característica forma -el morrión-, somos capaces de pronunciar los nombres de Cortés y Pizarro -quizás no así sus nombres propios-, así como recordar que “siguieron” los pasos de Cristóbal Colón. ¿Pero quiénes eran en realidad? ¿Qué les motivaba? ¿Cuán grandes y épicas fueron realmente sus hazañas?

Colón toma posesión de La Española.De entre todas las figuras históricas, quién bien me conoce sabe que la que más me fascina es la de estos aventureros, hombres de su tiempo, audaces, infatigables, crueles, arrogantes, tercos, sufridos y legalistas. Y siendo ésta una figura tan políticamente incorrecta (como principal artífice de la actualmente denostada Conquista de América), valga como muestra para quiénes me acusan de lo opuesto, de corrección política “in extremis“; a no confundir con educación, diplomacia y mano izquierda, por favor.

Rodelero, la infanterá básica de la Conquista.Fuere como fuere, es un tema sin duda apasionante, a poco que comience uno a investigar y leer sobre el asunto. Asombran el arrojo de estas huestes, la celeridad de las exploraciones y conquistas, la relativa escasez de medios en comparación con los impresionantes resultados… cómo un puñado de hombres -literalmente- con una tan limitada tecnología y medios y con todo en contra pudieron, sin embargo, explorar, conquistar y colonizar tan amplias extensiones, así como a las civilizaciones -algunas tan avanzadas como los aztecas y los incas– que en tales lugares se asentaban.

La conquista cortesiana de Tenochtitlán.Y es que cómo no asombrarse ante la casi increíble gesta de Hernán Cortés ante el poderosísimo Imperio Azteca, con ejemplos como la impecable victoria en la batalla de Otumba (400 españoles, 15 caballos, 2.000 indios aliados tlaxcaltecas y algunas piezas artilleras ligeras contra 30.000 aztecas), tras la llamada “Noche Triste” (os recomiendo encarecidamente el fantástico relato Ojos azules, de Arturo Pérez-Reverte); o la habilidad de Francisco Pizarro y sus “Trece de la fama“, que con efectivos no mucho mayores hizo lo propio con el Imperio del Sol (Incas).

Retrato leyendanegrista del conquistador; pertenece al juego de PC -Age of Empires III-.¿Por qué celebramos centenarios colombinos y no cortesianos? ¿Han ganado la batalla de la mal entendida “corrección política” (a no confundir con la negación y vegüenza de la propia Historia) los maquinadores de la “Leyenda Negra” española? Otro día abordaremos el asunto, pero si la Conquista hubiera sido obra anglosajona, uno de cada tres estrenos hollywoodienses (cruzo los dedos ante el inminente rodaje de Conquistador por parte de Antonio Banderas) nos mostrarían a magnánimos ingleses de brillante armadura salvando a los pobres indígenas de sí mismos, y no a -cuando los muestran- desgreñados, enloquecidos y crueles salvajes sedientos de sangre y oro.

Puestos a denostar o ensalzar, os invito a hacerlo con ideas y criterio propio. Os impulso, pues, a leer, aprender y opinar sobre estos fascinantes individuos, cuyo espíritu bien resumía el lema: “A la espada y el compás, más y más y más y más“.

Conquistador español admirando Tenochtitlán desde el Templo Mayor.


La explosión del acorazado Maine

Jueves, 15 febrero, 2007

La explosión del acorzado Maine, como quedó recogida en ilustraciones posteriores.

La Habana, Cuba, 15 de febrero de 1898.

Un manto de estrellas cubría aquella noche el puerto de La Habana, recortándose contra el cielo en la semi-sombra de la escasa iluminación eléctrica la mole del acorazado norteamericano “Maine”. La ominosa figura llevaba anclada en el mismo lugar desde hacía unas semanas, siendo la piedra angular (junto con su homónimo español en Nueva York, el “Vizcaya”) del juego de presiones y tensiones internacionales que amenazaban con provocar un traspiés en el baile diplomático entre el decayente león imperial hispano y el joven águila estadounidense.

Y de repente, ocurrió. Un flamígero torrente de luz hendió la noche cubana, seguido al instante de un terrible estruendo, un tremendo estampido que devino en una miríada de sonidos metálicos. La explosión había volado la proa del “Maine”, lanzando los cuerpos inertes de la tripulación en todas direcciones, así como partes de la estructura, y provocando el rápido hundimiento de la nave de guerra. Y apenas acallados los últimos ecos de la explosión, empezó a escucharse un sonido distinto, pero inconfundible: Redoblaban los tambores de guerra.

El Maine hundido en el puerto de La Habana.Hace hoy exactamente 109 años se produjo la misteriosa explosión del acorazado estadounidense Maine en el puerto de La Habana, en Cuba, lo que en el caldeado ambiente diplomático entre ambas naciones supuso para los Estados Unidos de Norteamérica “casus belli” suficiente para declarar la guerra a España, dando inicio al conflicto que sería conocido en nuestro país como “Guerra de Cuba”, y que tendría como consecuencias tras la aplastante derrota española la pérdida de las últimas posesiones coloniales en ultramar, apagándose definitivamente la titilante llama de la que antaño fuera crepitante hoguera del Imperio español.

No para adquirir más territorios, sino por la Humanidad.A finales del siglo XIX las grandes potencias mundiales  medían su poder y prestigio (político y económico) por el rasero de su mayor o menor influencia en mayor número de territorios y colonias, a lo que se sumaba la necesidad de exportar a estos nuevos mercados el excedente productivo de las cada vez más boyantes economías industriales. Dado que los Estados Unidos no pudieron participar en el reparto europeo de África y Asia, fijaron su área de expansión inicial en la región del Caribe y el Pacífico, lo que llevó a una escalada de recelos entre los gobiernos estadounidense y español. La debilidad política por la crisis metropolitana desde finales del reinado de Isabel II, la riqueza económico-comercial de las colonias españolas y los infructuosos intentos de compra por parte del gobierno norteamericano dieron paso a fuertes campañas de desprestigio del adversario a través de la prensa de ambas naciones, generando el peligroso caldo de cultivo en el que se produjo la llegada -cargada de intenciones- al puerto cubano y la inexplicada explosión del acorazado estadounidense.

Y decimos inexplicada, pues aún no existen conclusiones definitivas sobre lo que la produjo (pese a que la mayoría se muestran más favorables a una explosión accidental desde dentro, o una detonación voluntariamente provocada por los mismos estadounidenses con el objetivo de forzar el conflicto bélico), pero la prensa norteamericana automáticamente adjudicó al gobierno español la responsabilidad de la voladura de la nave, acusación infamante ésta que fue rechazada de plano por las autoridades españolas.

La colina de San Juan.De una u otra manera, el conflicto se sucedió de manera rápida y desigual, con la destrucción de sendas flotas españolas y la derrota en una batalla terrestre en Cuba, produciéndose en julio las negociaciones de paz de la que sarcásticamente se conoce en Estados Unidos como “A Splendid Little War” (“Una Espléndida Guerrita”).


La Casa de la Contratación

Sábado, 20 enero, 2007

Sevilla, Puerto de Indias.Sevilla, 20 de enero de 1503.

Nos encontramos en unas dependencias de las Reales Atarazanas, junto al río. Desde la ventana se domina la vista del Arenal: galeones anclados a la espera de cargar mercaderías para las Indias, galeras reclutando a la soldadesca o recogiendo galeotes de la Cárcel Real, las naves siendo calafateadas… una incesante actividad que rejuvenece los viejos costillares de la urbe hispalense. Un engolado funcionario vestido de negro garrapateaba con una pluma sobre un libro, sentado a un robusto escritorio de madera, y hablaba dirigiéndose a un comerciante que se hallaba en pie. 

– Todo parece en regla para vuestro viaje. Los pertrechos, bastimentos y mercancías han sido embarcados; las naves inspeccionadas y revisadas minuciosamente; el Piloto Mayor ha instruido a vuestros oficiales de navegación; y todo ha sido debidamente registrado. Tiene vuestra merced permiso real para partir, y hacedlo con celeridad, en La Española se requieren con urgencia vuestros bastimentos para terminar de levantar la colonia, esos malditos indios caribes no hacen más que dar problemas… 

Hace hoy exactamente 504 años se establece por decreto real en Sevilla la Casa de la Contratación de Indias (conocida oficialmente como Casa y Audiencia de Indias), creada para fomentar y regular el comercio y la navegación con el Nuevo Mundo. Su creación y la imposición de una política comercial monopolística con las Indias convirtieron de facto a Sevilla en el Puerto de Indias, uno de los dos extremos del único puente entre dos Mundos. Al amparo de esta privilegiada situación la ciudad creció en importancia hasta convertirse en una de las principales ciudades europeas en los siglos XVI y XVII, y la capital económica del mayor Imperio que vieron los siglos. A través del Puerto de Indias -y bajo la atenta mirada de la Casa de la Contratación- se aprovisionaba a las jóvenes -más tarde prósperas- colonias indianas, se viajaba al otro lado del orbe (“pasar a Indias”, se decía), se intercambiaba todo tipo de mercaderías y llegaba el río de plata y oro que era la sangre en las venas del Imperio (a través de la famosa Flota de Indias).

Galeón de la Flota de Indias.
La Casa de la Contratación se trasladó con el tiempo de las Reales Atarazanas a sus dependencias en los Reales Alcázares (cerca del futuro Archivo de Indias, donde a partir del siglo XVIII se archivaría toda la documentacion americana). Llegó a alcanzar una complejísima estructura organizatoria, y cumplía con numerosísimas funciones: Llevaba registros de prácticamente todo; se encargaba de la emisión y recepción de todo el tráfico comercial europeo con las Indias españolas; ejercía funciones tributarias y de fiscalización; controlaba la emigración; mediaba entre mercaderes y navegantes; instruía a nuevos pilotos y cosmógrafos; trazaba mapas y cartas de navegación (famosos Pilotos Mayores fueron Américo Vespucio, Juan de Solís y Sebastián Caboto); tenía jurisdicción sobre determinados asuntos e impartía justicia (llegó a tener su propia cárcel y capilla) y realizaba la crónica de la historia de la América española.