La Edad Media

Domingo, 13 abril, 2008

Caballero medieval con armadura del siglo XIII.En algún lugar de Europa en algún momento a lo largo del siglo XIII.

Mientras los ruidos de la batalla se iban apagando, el retumbar de su propio pulso en las sienes ensordeció al caballero que, boqueando en busca de aire para el fogón de su fatigado y magullado cuerpo, subió la visera de su yelmo. Como por ensalmo, su campo de visión se agrandó, permitiéndole observar detenidamente el campo de batalla. Columnas de humo en la lejanía, probablemente de las incendiadas granjas y villas cercanas; oscuros nubarrones que empezaban a descargar una fina llovizna, embarrando el suelo (había perdido su caballo en algún momento de la refriega, por lo que ya le traía sin cuidado); piezas de armadura, flechas, armas y arreos de todo tipo por doquier, hechos pedazos; y decenas, cientos, quizá miles de cadáveres, esparcidos un poco por aquí y por allá, de cualquier manera. Fijó por fin la vista en el suelo, en el último enemigo que había abatido y que yacía malherido a sus pies. Apenas podía distinguir el escudo de armas entre el barro, la sangre reseca y las abolladuras del escudo tirado en el suelo, pero sabía que era un premio gordo. -Su familia pagará un buen rescate por él-, pensó para sus adentros, mientras una mueca cruel que podía ser una sonrisa afloraba a sus labios. Y su señor sería el nuevo amo de aquellas tierras y de todos los que en ellas vivían. Por eso llevaban toda la mañana luchando. Por el oro, la tierra y la gloria.

Hace 6 siglos vivíamos inmersos en la Edad Media, un periodo de tiempo que, de puro conocido, nos resulta ajeno; quiero con esto decir que tenemos una idea a priori tan clara de lo que implica esta etapa de la Historia que no solemos entrar en mayores valoraciones o reflexiones. Y precisamente hoy me ha dado por ello. Por reflexionar.

Ceremonia de vasallaje.Los historiadores suelen coincidir en aceptar como fecha de inicio de la Edad Media el año 476 d.c., con la caída del Imperio Romano de Occidente (año que se produjo el saqueo de Roma por los godos y el derrocamiento del último emperador), poniendo fin a la Antigüedad. Difieren, sin embargo, en la fecha de finalización, pues hay quiénes consideran que llega a su fin en el año 1453 con la caída de Constantinopla (y por lo tanto de Bizancio, heredero directo del Imperio Romano de Oriente -lo que no deja de ser curioso por el aparente paralelismo entre la caída de Númenor -Roma- y la pervivencia durante siglos de Gondor -Bizancio-, para los seguidores de Tolkien-) en manos de los turcos otomanos (rimas aparte 😉 ), y quiénes opinan que ocurre en 1492, con el Descubrimiento de América -para Europa- por Cristóbal Colón.

Pirámide estamental feudal medieval.Sea como fuere resulta fascinante plantearse por unos instantes la cuestión: Un período que abarca casi diez siglos (¡mil años!) a lo largo del cual casi podemos considerar que el progreso, la evolución, el devenir de la civilización humana se detuvo. Diez siglos a lo largo de los cuáles la flamígera antorcha de la cultura devino en apenas una titilante llama que estuvo en un tris de apagarse en la oscura y fría noche de los tiempos, sobriviviendo milagrosamente en su reclusión en monasterios, abadías y lugares parecidos (¡cuánto de la cultura clásica no se habrá perdido por el camino!). Diez siglos en los que las personas nacían, vivían y morían bajo una compleja maraña de relaciones de vasallaje que hemos dado en llamar Feudalismo, de tal forma que para la gran mayoría su mundo, su realidad, se limitaba a la comarca que le había visto nacer. Diez siglos que apenas vieron la invención y descubrimiento de algunos métodos agrarios,  pequeños progresos en el arte de la guerra (el ser humano y su gran capacidad creativa cuando de hallar nuevas formas de exterminar a sus congéneres se trata) y algún que otro avance más. Diez siglos.

Mapa de las cruzadas cristianas.Una época en la que (bajo mi punto de vista) la religión adormeció las consciencias del vulgo e incitó grandes conquistas (las cruzadas cristianas y las yihads islámicas, por ejemplo) y sangrientas matanzas y persecuciones. Un tiempo en el que el caballero con armadura (la caballería) era el amo indiscutible del campo de batalla, hasta que la mejora de la arquería, la aparición de la pica y las tácticas de cuadro asociadas a ella y la llegada a Europa de la pólvora (con sus aplicaciones en la artillería y las primitivas armas de fuego -que harían parecer modernos y sofisticados instrumentos a los posteriores arcabuces-) devolvieron la supremacía a la infantería. Una era en la que se fraguaban y caían naciones e imperios, en la que se cocinaban a fuego lento las condiciones que provocarían la desaparición del sistema feudal y la llegada del Renacimiento.

Entonces no era necesario viajar al espacio para descubrir un Nuevo Mundo... aunque era casi igual de complicado.Tratad de imaginar lo que supuso el final del siglo XV y la primera mitad del siglo XVI: Diez siglos de tradición que afirmaban que no existía más mundo que el conocido, ni más seres humanos que los cristianos, judíos y musulmanes; y de repente ese gran pilar se viene abajo con el descubrimiento de un Nuevo Mundo, poblado por extraños seres (no nos ha de extrañar que nuestros antepasados se plantearan incluso su humanidad pues la Biblia, que era la base de sus creencias, les decía que no había hijos de Adán y Eva más allá de las Columnas de Hércules -el Estrecho de Gibraltar-), haciendo que toda la Europa se estremeciera y el Finisterre perdiera su sentido etimológico. Diez siglos de inmutable monoteísmo cristiano católico que se vienen abajo ante las pequeñas fogatas de reforma religiosa que pronto arderían como un gran incendio a lo largo y ancho de Europa, provocando sangrientas y prolongadas guerras de religión. Diez siglos de dominio basados en una rígida estructura social estamental que caen derribados ante el surgimiento de una burguesía comerciante enriquecida con aspiraciones de libertad e independecia para sus burgos.

Diez siglos de luchas, fe, gloria, contrastes, penurias, dominación, vasallaje, honor, cruzadas, yihads, castillos, señoríos, hambrunas, Peste Negra, masacres, persecuciones e incultura. Diez siglos de fascinante Edad Media.

Os dejo con una muestra de las muy diferentes maneras de combatir a lo largo del Medievo, que podréis apreciar mediante un capítulo del interesante programa Conquista de Canal de Historia titulado: “Armas extrañas de la Edad Media”. Nos leemos.

Parte 1/3 ]

Parte 2/3 ]

Parte 3/3 ]

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